20 septiembre 2005

 

FRANCISCO BRÄNDLE

 

 

 

BIBLIA EN SAN JUAN DE LA CRUZ

 

Fco. Brändle

 

Ed. Espiritualidad 1990

 

 

-"Dispuso  Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, tienen acceso al Padre en el Espíritu y se hacen consortes de la naturaleza divina" (D.V. 2)

 

-La revelación se da en orden a la comunión con Dios. Cuando J. De la Cruz habla, enseña o escribe lo hace en orden a que el alma, por su enseñanza, llegue a unirse perfectamente con Dios.

 

-Así, hechos como el Éxodo, la conquista de la tierra prometida, el destierro, la vida misma de Jesús, se entienden como hechos salvíficos, y por tanto reveladores del misterio de Dios.

 

-Vivir la tradición no es vivir del pasado, sino proyectar éste hasta el final.

 

-La Iglesia tiende constantemente a la plenitud de la verdad divina hasta que en ella se cumplan las palabras de Dios (D.V. 8)

 

-Dios me ama, y no simplemente Dios es amor, pues sin esta experiencia viva no hay verdadera revelación de Dios.

 

-Sus principios fueron muy sencillos. Un pastor nómada, Abrahán, al que la divinidad, Dios, su Dios, le revela que será padre de muchas generaciones y que poseerá una tierra. Es la experiencia más profunda de Dios que cabe en un pastor nómada. Tener descendencia y tener tierra es todo. Y Dios se constituye en el garante de todo esto, de su vida en definitiva.

 

-El judío siempre recordará al Dios de los padres, no una abstracción, sino alguien vivo. Lo que se trasmite no son unas meras costumbres, o unas verdades, sino una experiencia viva de Dios.

 

-Cuando se recuerda al Dios de los padres, no se recuerda como algo abstracto, sino como el Dios que les prometió una tierra que ahora yo heredo porque Dios conforme a lo prometido me la da. La experiencia sigue siendo viva.

 

-La Sgda. Escritura no constituye pues una colección de relatos más o menos verídicos, sino una serie de relatos vivos, por su contenido salvífico, que han ido cuajando en el seno de esa tradición viva. Tradición viva que engendra vida, y en el centro de la misma, para suscitar vida auténtica, va recogiéndose como escritura.

 

-La Escritura no puede entenderse sino es en el seno de esta tradición viva.

 

-"La Biblia no puede entenderse sino como un acontecimiento vivo de la Historia de la Salvación... la interpretación sanjuanista tampoco puede ser otra sino esta experiencia de Dios desde la vida espiritual, en clave de vida y experiencia, que se va desarrollando en el alma que busca constantemente a Dios desde la mística". PV

 

-San Juan de la Cruz perteneció a una Orden en la que la formación espiritual tenía como base la lectura asidua y personal, en la celda, de la Sagrada Escritura.

 

-En Salamanca, donde estudia teología, por aquel entonces, había un fuerte movimiento bíblico, volviéndose al estudio del hebreo y del griego para una asimilación más profunda del espíritu que encierra la letra. Tal era el propósito de fray Luis de León cuando ofrece sus traducciones, y no olvidemos que en este tiempo en que Juan de la Cruz está en Salamanca corrían ya entre los estudiantes las traducciones del Cantar hachas por fray Luis.

 

-Todo ello hace de San Juan de la Cruz un buen conocedor del texto sagrado; así lo demuestran sus muchas citas, anotadas y recogidas en muchos estudios ya realizados; pero lo hacen también los muchos testigos, entre ellos aquellos profesores de la universidad de Baeza que acuden confiados a preguntarle.

 

-En el prólogo de Subida-Noche dice: "La luz que se pretende alcanzar no se alcanza con el entendimiento, es la que da de sí esa unión perfecta, que es por el amor"... Con el favor divino de la Sgda. Escritura como garante de una experiencia genuina, "porque en ella basándonos no podemos errar, pues que el que en ella habla es el Espíritu Santo".

 

-El Espíritu Santo habla en la Sagrada Escritura si se interpreta o entiende conforme a lo que siente y piensa la Santa Madre Iglesia.

 

-El Santo entiende la Escritura como lugar teológico en el que late el Espíritu de Dios si se lee de modo vivencial y se interpreta en el seno de la comunidad eclesial.

 

-Lo que dice fray Juan no procede de un conocimiento más o menos iluminista; es otra cosa. Su doctrina es fruto de una noticia amorosa, oscura al principio, plenamente luminosa al final. El amor de Dios es la fuente del conocimiento y de la sabiduría.

 

-El mistagogo Juan de la Cruz está trasmitiendo, desde su propia experiencia, la experiencia viva del amor, que es una experiencia en constante tensión de consumación, siempre nueva y siempre abierta al futuro.

 

-Acercarse a estas imágenes (bíblicas) desde la pura razón y no en clave de amor es perder su sentido, acabarán siendo dislates, cosas sin sentido.

 

-La Escritura en fray Juan deja de ser fuente de unas verdades cerradas para serlo de una experiencia de amor.

 

LA HISTORIA DE SALVACIÓN EN LOS ESCRITOS DE SAN JUAN DE LA CRUZ

 

-En 2S 19,2 nos recuerda la promesa hecha a Abraham: A ti te daré esta tierra... Y como se lo dijese muchas veces y Abraham fuese ya muy viejo y nunca se la daba, diciéndoselo Dios otra vez, respondió Abraham y dijo: Señor, ¿de dónde o por qué señal tengo que saber que la tengo de poseer? (Gen. 15,13-16). Entonces le reveló Dios que no él en persona, sino sus hijos después de 400 años la habían de poseer... De donde acabó Abraham de entender la promesa, la cual era en sí verdaderísima, porque, dándola Dios a sus hijos por amor de él, era dársela a él".

 

-La verdad de la promesa se descubre no en su sentido literal, sino histórico-salvífico.

 

 

 

 




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