20 septiembre 2005
Vicente Aleixandre
-En Málaga, otro modo de nacer, porque allí aprendí a leer, que es el segundo nacimiento.
-Lo primero que recuerdo al salir de la estación, a la llegada, fueron dos enorme armatostes en construcción a ambos lados de una plaza: el Ritz y el Palace.
-Dámaso me prestó una antología de Rubén Darío. Fue para mí no sólo la lectura de este gran poeta, sino la revelación de la poesía.
-Antonio Machado es uno de los pocos poetas de los que me sé versos de memoria.
-Mis primeros versos no fueron escritos a la sombra de Darío, sino de Antonio Machado y del Juan Ramón segundo.
-Mi primer libro Ambito.
-A Federico lo conocí la noche en que estrenó Mariana Pineda, el doce de octubre del 27.
-La generación se caracterizó enseguida por dos aglutinantes: un sentimiento de amistad y una afinidad estética.
-Miguel Hernández vio en las librerías la destrucción o el amor, y me puso una carta. Yo no le conocía. En su carta decía, más o menos: "He visto su libro de usted La destrucción o el amor ; no puedo adquirirlo. Si usted pudiera darme un ejemplar, yo le quedaría muy reconocido". Y firmaba: "Miguel Hernández. Pastor de Orihuela".
-Me acuerdo siempre con emoción que, en aquella escasez de alimentos, yo enfermo, venía Miguel del pueblo de su mujer con un saco de naranjas, que entonces era un tesoro y que él me traía a cuenta de Dios sabe cuántas privaciones.
-POEMAS DE CONSUMACIÓN
Morir es olvidar unas palabras dichas.
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Y la mano reduce
Su movimiento a hallarlas.
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Morir es olvidar palabras, resortes, vidrio, nubes.
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Cada hombre puede ser aquel
Y mover la palabra y alzar los brazos
Y sentir como barre la luz, de su rostro,
El polvo viejo de los caminos.
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Para morir basta un ocaso.
Una porción de sombra en la raya del horizonte.
Un hormiguear de juventudes, esperanzas, voces.
Y allá la sucesión, la tierra: el límite.
Lo que verán los otros.
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Tristeza siempre.
Amé a quienes no quise. Y desamé a quien tuve.
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Pero el mundo perdura,
No entre dos labios sólo: el beso acaba.
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Para morir basta un ruidillo.
El de otro corazón al callarse.
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Que la muerte en relámpagos como luz nos asedia.
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Algunos han amado. Otros hablaron mucho.
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Todo el calor del mundo ardió en el labio.
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Está en la luz el ojo.
Como en el manantial la luz completa.
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Vida es ser joven y no más.
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En un pecho desnudo muere el día.
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La noche es larga, pero ya ha pasado.
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La dignidad del hombre está en su muerte.
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La memoria de un hombre está en sus besos.
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Pero la carne es sueño
Si se la mira, pesadilla si se la siente.
Visión si se la huye.
Piedra si se la sueña.
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Recordar es obsceno;
Peor: es triste. Olvidar es morir.
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DIALOGOS DEL CONOCIMIENTO
Cumplí los años, oh , no, cumplí las luces.
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Creer es dar.
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sombra de Dios,
que eso es la muerte.
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Yo nací cuando sentí un deseo.
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Toda la luz entre mis labios cruje.
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En los labios la luz, en mi lengua la luz sabe a dulzuras.
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¡Cuántos fuegos alegres en la noche!
Besad, amantes, con la luz los labios.
Besad la luz y fluya en ella un seno.
Oh la carne que llega. Las estrellas
Suspiran si besadas, mas no hay lágrimas,
Sino un cielo en desvelo. Todo expresa
Una verdad tangible: una materia,
O es un rayo de luz que yo aprisiono.
Ceñirte es darte amor, mundo otorgado.
Mundo que casi rueda entre mis brazos.
Como un beso, el espacio, y, ahora, ahora ardido,
Queda en estrellas como su memoria.
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El sol cruje hoy visible.
Ah, mis sentidos.
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La muleta es la sangre del amor derramándose.
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Quien duda es quien llega
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Mucho antes de nacer yo era conciencia en alguien
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¿Qué es la vida?. Quien la da es quien la ignora
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EN LA VIDA DEL POETA:
EL AMOR Y LA POESÍA
(Discurso de recepción en la Real Academia Española 1949)
-¿Qué son los poetas sino súbitos agolpamientos de un latido instantáneo en ese mismo único cuerpo continuo que infatigablemente pervive?
-El poeta, al vivir su vida está viviendo la vida de un hombre, pero también la vida del hombre.
-A veces pensamos que el amor existe, pero fuera del hombre, como existe la luz que lo manifiesta, y que el hombre penosamente lo imita como un remedo, como una sombra en medio de la radiante, de la misteriosa Creación revelada.
-¿Qué experimenta el enamorado?. En el culmen de la vida, en el éxtasis vitalizado del amor, ¿qué se alberga en el corazón del hombre?. Un deseo de morir se siente. (Muero porque no muero)
-Eternidad e instantaneidad luchan abrazadamente en el corazón del hombre, y ese combate nunca alcanza más radiante estadio que en solio del amor.
-Keats, de 23 años, lejos de su amada, una muchacha sencilla, le escribe una carta: "Dos placeres acompañan mis meditaciones: tu hermosura y la hora de mi muerte".
-La mariposa se quema en la luz, pero tiende a ella irremediablemente. (PV)
-Es una libertad encarcelada. (Quevedo)
-Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo... (el amor para Lope)
-Juan del Encina, en el sigloXV, nos dirá qué es el amor con singular sencillez: Más vale trocar / placer por dolores / que estar sin amores.
SOBRE LOPE DE VEGA
-Cada mañana la pasa (Lope) absorto en el amor, "de las cuales (mañanas), nos dice, suelo quedar las tardes tan inútil que me llego al campo los más días, solo a desapasionarme de mí mismo".
-Han pasado diecisiete, dieciocho años desde que Marta de Nevares hirió el corazón de Lope con el resplandor de sus ojos verdes: "Dos vivas esmeraldas que mirando / hablaban a las almas al oído".
Y, al fin, la muerte y la separación. Pero el amor no ha acabado. Ahora, desencarnado, puro en el recuerdo, alumbra la mente de este hombre desgraciado sacado a más luz, y parece existir como iluminación hasta el final, que será ya muy corto.
-"¿Y vio el rostro de Dios?. Vio el de su amada. / Gritó: ¡Morir en esta sierra fría"... Ver el rostro de la amada era entrever lejana, al fondo, la realidad profunda y última de Dios.
-Sí, un intento de comunión con lo absoluto; esto será ciegamente el amor en el hombre.
-Dichoso el que solo a Dios mira, directamente; dichosos sus amadores, celestes amadores, nunca desengañados y constantemente asistidos.
"CON DON LUIS DE GÓNGORA"