18 febrero 2007
MARÍA ZAMBRANO: CRISTIANISMO Y POLÍTICA
MARÍA ZAMBRANO
CRISTIANISMO Y POLÍTICA
De la infancia sólo recordamos lo indispensable, lo que con intención selecciona nuestra ternura. Echándola de menos, Jaime Siles la evoca en unos versos preciosos:
Esas palomas grises,
Lentas, quietas, calladas
--que pasan por la vida
Como si no pasaran--,
¿Adónde se nos llevan
Y qué nos arrebatan?,
¿qué liquen de qué luz?.
¿qué jardín de qué infancia?
De MZ sabemos muchas cosas, pero acaso nos basten los detalles más representativos, aquellos que configuran su personalidad, los que nos permiten entender una postura ante la vida. Yo quisiera ofrecerles, con un particular desarrollo, lo que ella misma recuerda:
1-Que nació en la calle del Mendrugo número dos, de Vélez.Málaga.
2-Su Padre: tanto amor y la misma influencia.
3.-La fidelidad y el juicio a una causa política.
4.- Su cristianismo inteligente.
1.- LA CALLE DEL MENDRUGO nº 2. En 1911, (cuando ya esté los Zambrano instalados en Segovia, vivirán en el nº 14 de la calle de La Muerte y de la Vida).
Nacer en una calle así, con ese nombre, puede que sea toda una premonición de pobreza; en María Zambrano fue toda una vida. Teniendo primeramente en cuenta que sus padres eran ambos maestros en aquella España en la que era voz común decir “pasas más hambre que un maestroescuela”, MZ paseó su modestia en la Madrid recién llegada para comenzar su bachillerato, más tarde en Soria.
Cuando es desterrada por la guerra civil del 36 y se instala con su hermana Araceli en París, entonces son ayudadas económicamente por un banquero francés que era, a su vez, marchante de Picasso, gracias al cual precisamente allí la filósofa y el pintor se reconocen.
Sólo un escaso período de cierta holgura diplomática goza María cuando se marcha a Chile al ser nombrado su esposo Alfonso Rdguez. Aldava secretario de la Embajada de España en Chile.
En 1953 se instalan las hermanas Zambrano en Roma, donde pueden sobrevivir gracias a los numerosos artículos que María escribe en cuantos periódicos se lo solicitan. Araceli cae en una profunda depresión y María está sola para todo. Más adelante le van a ayudar económicamente el matrimonio Osborne, con el que haría en otra ocasión un delicioso viaje a Grecia.
El de agosto de 1961 escribe a Reyna y le dice que lleva tres días sin tener qué comer: “Mi situación es desesperada” y más adelante se pregunta: “Reyna, ¿podré vivir con mi hermana?. Vivir alguna vez. Mi salud ya se me resiente y todo termina. No puedo pagar la casa… ni las compras”. La debilidad es tal que llega incluso a desmayarse en plena calle.
-“La vida es atroz. Los que se acercan a pedir limosna le miran a uno con desprecio, pues van mejor trajeados. El lavarse con jabón simplemente es ya casi un lujo y el tomar una vitamina o una aspirina ya no alcanza… Yo he pasado frío”.
En 1973 se instalan en la Píece, en una casa semiabandonada, en la parte francesa del lago Lemán, donde muere Araceli.
Cuando finalmente regresa a España en 1984, se instala en Madrid sin recursos, como siempre, y sólo le redime a medias el premio Príncipe de Asturias y más tarde el Cervantes, que le fue otorgado en vista de que el Nóbel de aquel año se lo concedieron a CJC.
Finalmente, a cambio de una asignación vitalicia, le concede a la Fundación MZ toda su herencia y los derechos de sus obras. Pero ha de morir pobre el 6 de febrero de 1991. Así será fiel del todo a lo que escribió en su libro CLAROS DEL BOSQUE: “Pues que como se nació desnudo, sin desnudez no hay renacer posible”. Curiosamente AM sería profeta de sí mismo al señalar que moriría desnudo de bienes y de cosas, también, como los hijos de la mar.
2.-SU PADRE: TANTO AMOR Y LA MISMA INFLUENCIA
El amor, la obediencia y el delirio que sentía MZ por su padre están compendiados en una magnífica síntesis que hace de su memoria:
Mi padre me cogía en brazos cuando niña hasta llegar al limonero: “Tengo en la mejilla el roce de esa piel rugosa, fresca, perfumada”... Un limonero es también la memoria primera de don Antonio Machado: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero”-
Ortega Muñoz evoca que el levantar a un hijo en brazos es el gesto sagrado del padre. Bien es conocido que el recoger al niño de esa manera el padre era en el Derecho Romano señal de reconocimiento de la paternidad.
Una sensación de sentir al padre y de sentirse hija acompañó a MZ toda la vida: “De las pocas cosas de nuestra casa, ha quedado una foto de mi padre alto, alto y joven, fino y fuerte, en que me sostiene justo a la altura de su frente cuando tenía yo seis meses. Mirarla, remirarla dentro de mí me ha sostenido al borde del abismo, de los abismos a lo largo de tantos años”.
MZ cita a su padre en multitud de ocasiones y reconoce lo mucho que aprendió de él. Pero sobre todo destaca que fue su padre el que le enseñó a mirar, a saber mirar, arte tan difícil, según nos testimonia en la dedicatoria de su primer libro Horizonte del liberalismo.
Parece que MZ no tenía intención de dedicarse a la filosofía. Cuando se decidió, fueron los muchos libros filosóficos de su padre, la multitud de dudas no resueltas de don Blas, su sentimiento de vacío, sus problemas de fe, la amable seriedad de este buen maestro provinciano y, todo junto, el deseo profundo de enseñarle a bien las cosas a su hija, lo que llevó a MZ a dedicarse al noble oficio de filosofar que ella había de adobarla con inmarchitable sensatez y con el sonido dulce de la poesía.
El hombre busca la filosofía como el mejor método para lograr la identidad y superar sus contradicciones. A los que son capaces de conseguirlo llama MZ dichosos en su libro BIENAVENTURADOS. Sólo en la muerte, el hombre reúne su multitud de dispersiones; mientras tanto, buscará denodadamente agrupar en una sola postura el rompecabezas de su alma.
En verdad, tanto la filosofía como la poesía son modos de construir, en una realidad extraña, difícil, un lugar para el hombre. Son palabras de Emilio Rosales. También abunda en lo mismo D. Antonio Machado: “Todo poeta supone una metafísica; acaso cada poeta debería tener la suya… y el poeta tiene el deber de exponerla, por separado, en conceptos claros. La posibilidad de hacerlo distingue al verdadero poeta del mero señorito que compone versos”.
Precisamente el poeta tomará posesión de su cátedra de francés en Segovia el 1 de diciembre de 1919. Pronto establece una estrecha amistad con don Blas Zambrano y juntos fundan la revista Castilla y el periódico Segovia (1919). Ingresa en la Agrupación Socialista Obrera, de la que será durante algún tiempo presidente.
Es tanta la influencia de don Blas a su hija que hasta le impide --era otra época— que se case con quien fue el amor de su vida, su primo Miguel Pizarro, quien precisamente le presentó a FGL. Don Blas interrumpió aquellas relaciones por considerarlas incestuosas. Se conserva un poema del enamorado a quien no pudo ser su esposa:
Dime por qué huyes de mí
Con amor aún en la boca
…
Deja que el mundo dé vueltas,
No te salgas de ti misma.
………..
¡Ay, las cosas sin remedio
Qué malas de contar, niña!
-Es ahora cuando entra en contacto con Unamuno, Ganivet, Azorín, Baroja, Ramiro de Maeztu y los demás integrantes de la generación del 98, de los que su padre tenía una extensa bibliografía en su biblioteca familiar.
3.-La fidelidad y el juicio a una causa política.
En la década del 20 la monarquía estaba sufriendo uno de sus peores momentos. La gran equivocación de Alfonso XIII al aceptar la dictadura del general Primo de Rivera, puso en guardia a los intelectuales que no tardaron en ponerle luz a la decadencia.
En 1929 Unamuno lanza una proclama que no deja indiferentes: “Salvad a España, estudiantes; salvadla de la injusticia, de la ladronería, de la servilidad, y, sobre todo, de la sandez”.
De Unamuno, contaba mucho más tarde MZ a sus amigos, durante su exilio en Hendaya la siguiente anécdota. Solía ir don Miguel todas las tardes hasta la frontera. Se situaba frente a la gendarmería española y, quitándose el sombrero y señalando amenazante con el paragüas, gritaba: “Vuestro gobernante es un cabrón”. Y volviéndose a poner el sombrero y apoyándose en el paragüas retornaba pausadamente hasta su hotel.
Puede que esta proclama fuera la espoleta que MZ necesitaba para dedicarse de lleno a la causa republicana, como compromiso ineludible a España
El compromiso de MZ con el ideal republicano le lleva a ingresar en las filas del partido Acción Republicana, fundado por Manuel Azaña. Con él participará activamente en la campaña electoral de las elecciones municipales de 1931. Pero esa militancia será muy breve, pues se da de baja a raíz de los disturbios callejeros y el incendio de iglesias a mediados del mes de mayo con la pasividad de las autoridades republicanas.
Piensa MZ que la política de aquella primera época republicana ha sido “una política que no consiguió salvar el único valor perenne de la idea liberal: el sentido de respeto a la dignidad espiritual del hombre. “No es un azar, sino un síntoma de la enfermedad de la política presente el que la mayor pasión e incomprensión se hayan puesto en la cuestión religiosa” y expresamente habla de “que se está dando una persecución del sentido católico. La doctrina del manifiesto a este respecto es muy moderna: “El Estado no tiene misión religiosa alguna que cumplir ni misión religiosa alguna que estorbar”.
Conserva y vive siempre las raíces de su espíritu republicano. El 22 de noviembre de 1938 recibe una carta de don AM que enseña como una ofrenda: “Diga usted a su padre, mi querido don Blas, que le recuerdo mucho y siempre para desearle toda suerte de bienandanzas y de felicidades. Dígale que hace unas noches soñé que nos encontrábamos otra vez en Segovia, libre de fascistas y de reaccionarios, como en los buenos tiempos en que él y yo con otros amigos trabajábamos por la futura República. Estábamos al pie del acueducto y su papá, señalando los arcos de piedra, me dijo estas palabras: Vea usted, amigo Machado, cómo conviene amar las cosas grandes y bellas, porque ese acueducto es el único amigo que hoy nos queda en Segovia”.
Pero un espíritu republicano que, si entrara en contradicción con su fe católica, abandonaría de inmediato. Igual le ocurre a otro gran pensador, que llevaba en su cabeza toda la Historia de España: Don Claudio Sánchez-Albornoz.
Frente a la dictadura del capitalismo y del marxismo, MZ se sitúa en rebeldía: “Contra uno y otro bando nos alzamos nosotros… en la defensa de los valores universales del espíritu frente a los materialismos que amenazan destruirlos: el materialismo capitalista que bajo afirmaciones de libertad mantiene una organización caótica y una explotación inicua y al materialismo marxista, que es también explotación”.
-Junto a amigos intelectuales como ella, MZ funda el FRENTE ESPAÑOL y ofrece un manifiesto con un programa provisional que contiene los siguientes puntos: 1.-Todo interés parcial ha de subordinarse al bien común representado en el Estado. 2.-El principio rector de la economía debe ser el bien común y no el lucro individual. 3.-Al Estado nacional competen las materias de interés común nacional. 4.- Exaltación, defensa y propagación de los valores espirituales… Este manifiesto termina con una invitación a la acción: “Les llamamos a una vida militante… La vida de España exige que le consagremos nuestras vidas”.
La España de entonces era una España comprometida. Cada grupo, desde su esquina intelectual, ofrece hombros y compromisos para sacarla de aquel apuro, de aquella sandez de la que hablaba Unamuno. José Antonio Primo de Rivera funda el Movimiento Español Sindicalista y se entrevista con algunos miembros fundadores del Frente Español, entre ellos MZ, en la casa de la marquesa de Yebes. MZ objeta entre otras cosas a José Antonio que “se había rodeado de pistoleros”. Las disensiones dentro del grupo Frente Español y la pretensión de José Antonio de asumir las iniciales F.E. llevaron a MZ a disolver el partido: “Él quería las iniciales de nuestro grupo… y yo me negué que fuera utilizado nuestro nombre, aquella fe nuestra tan pura, tan honda”…
-En 1934 0 35 MZ publica un libro fundamental que titula: Hacia un saber sobre el alma. Viendo lo que veía y sintiendo que la filosofía su lugar de eficacia cuando es filosofía para el hombre, escribe en este libro: “La razón, reforzándose a sí misma, debe aceptar formas de conocimiento que le son ajenas e incluso tradicionalmente hostiles”. Aquí va a sentar las bases de lo que será clave de su pensamiento filosófico: La Razón Vital o la Razón Poética.
-Y en Chile escribe a los poetas chilenos de Madre España: “Para que nazca esa nueva época, ese mundo justo, luminoso e infinitamente humano, se quiebra hoy la tierra amarilla de España, se queman sus finos olivos bajo la metralla, se trastorna su luz y su cielo y vienen abajo las altas torres puestas en pie por voluntas de siglos. Campos de tragedia sus encinares y roquedades, sus empinadas sierras y sus pálidas llanuras. Llorad, sí, poetas hermanos sobre su tierra humeante de pólvora, caliente de sangre”…
En Chile publica tres obras: Los intelectuales en el drama de España, Antología de FGL y Romancero de la guerra española.
MZ regresa a España en junio de 1937. Preguntada a su llegada de por qué volvía cuando la guerra ya estaba perdida, contesta: “Por eso precisamente, por eso”.
En el número 600 de la Avda. 14 de abril, de Barcelona, se traslada a comienzos de 1938. El 29 de octubre allí muere su padre. AM le dedica un capítulo en Hora de España: “Vi a don Blas por última vez en Barcelona, acompañado de su hija --esta MZ que tanto y tan justamente admiramos todos--. Pláceme recordarle así, ¡tan bien acompañado!”
MZ sale de Barcelona el 25 de enero de 1939, el mismo día en que capitulaba la ciudad. Le acompañan su madre y su hermana y sus primos José y Rafael Tomero, que entonces eran niños.
MZ vivió exiliada desde 1939 hasta 1984. Fueron los años más originales y productivos de su vida intelectual.
-“Yo no concibo mi vida sin el exilio que he vivido. El exilio ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida, pero que, una vez que se conoce, es irrenunciable”
Y en El sueño creador escribe: “Creo que el exilio es una dimensión esencial de la vida humana, pero al decirlo me quemo los labios, porque yo querría que no volviese a haber exiliados… que no se conociera el exilio”.
MZ sale para el exilio el 29 de enero de 1939. Aquel momento de atravesar la frontera camino del exilio se le quedó grabado hasta el punto que recordaba hasta el minuto exacto de poner su pie en tierra francesa: “Alguien preguntó qué hora es: Las dos y veinte”. Era un día lluvioso y frío. MZ iba en un Fiat negro que días antes había llevado a Manuel Azaña hasta la frontera. En él iban su hermana Araceli y su compañero Manuel Muñoz, hasta entonces Director General de Seguridad, y la madre de ambas hermanas Zambrano. En un coche distinto viajaba la mujer de Manuel Muñoz y sus hijos. Al aproximarse a la frontera MZ reconoció entre la multitud a AM a quien sostenía su madre, pues se encontraba muy enfermo. MZ bajó el coche y le invitó a subir, pero AM no aceptó porque decía que su lugar estaba con el pueblo. MZ le acompañó también a pie a cruzar la frontera. Pasaron ésta en fila india. Delante de ella un hombre llevaba a sus hombros un cordero. Ella lo cuenta así: “Al salir de España en el año 1939 (…) tuvimos que pasar la frontera de Francia uno a uno. Y el hombre que me precedía llevaba a la espalda un cordero del que me llegaba su aliento y que por un instante, de esos indelebles, de esos que valen para siempre, por toda una eternidad, me miró. Y yo le miré. Nos miramos el cordero y yo (…). Y yo me decía y hasta creo que llegué a decírselo a media voz a algún amigo (…) que yo no volvería a España sino detrás de aquel cordero. Y luego he vuelto. Y el cordero no estaba esperándome al pie del avión (…) Y cuando he visto las imágenes que me sacaron los fotógrafos que aguardaban, tan conmovedoras, tan blancas, tan puras, entonces vi que el cordero era yo…”
-En la Habana MZ se niega a la invitación de Chacón y Calvo que le ofrece un ciclo de conferencias sobre Ortega porque “ha llegado hasta mí la posición franquista de Ortega y ya es algo muy por encima de mis fuerzas el hablar sobre él… Cuando no se entiende lo que se ha admirado y querido, lo único es callar… y tal vez esperar todavía”.
-MZ era consciente de lo mucho que le separaba ideológicamente de su maestro Ortega. Éste era epígono de un ciclo de la filosofía superado, la Filosofía racionalista; ella, por el contrario, pertenece a un nuevo paradigma. Pero pese a su distanciamiento ideológico, ella sintió y manifestó siempre un gran aprecio y amor a su maestro.
4. Su Cristianismo inteligente
MZ había observado en la sociedad de su tiempo lo mismo a lo que nosotros podríamos concluir en nuestra época:”el hombre de nuestros días es un ser disperso, extrovertido, alienado y por ello mismo un ser sin sentido, un ser angustiado”. Y que al hombre de su época --sigue coincidiendo el paralelo con la nuestra—le sucede algo parecido al comentario de Balmes sobre Descartes cuando pretende hacer una filosofía sólo de lo comprobable. Dice Balmes: el defecto de Descartes fue que, deseoso de fundar una filosofía sobre nociones claras, se paraba en lo que veía claro y decía: “no hay más”, en lugar de decir: “no veo más”.
-"Suele caracterizarse nuestra época como irreligiosa. Más acertado sería descubrir las religiones que la pueblan clandestinamente... Pasamos por un momento de dioses extraños, que en vez de mostrar su rostro lo ocultan y desfiguran. Oscuras religiones y dioses, que no osan mostrarse, que necesitan de toda la debilidad de la conciencia actual para vivir".
MZ estaba convencida de que la búsqueda de la verdad no puede realizarse con una sola facultad, esto sería empequeñecer y empobrecer la eficacia de nuestro conocimiento, sino que ha de ponerse en juego el hombre entero con todos sus posibles órganos de comunicación.
A esto es a lo que llama MZ "la razón poética". "Ya así --nos dice-este nuevo saber será poético, filosófico e histórico. Estará de nuevo sumergido en la vida y quien sabe si haciéndonos posible liberarnos también de ella".
MZ heredó de su madre un profundo sentido religioso y libre: “porque, aunque mi madre era una ferviente católica practicante, era también un ser libre, porque era inteligente”.
A doña Araceli la evoca como “esa andaluza recóndita, lejana, callada, que cuando hablaba decía algo que venía de muy lejos, de una inteligencia muy lejana”… Llega a decir que tenía “algo de infalible”.
Su madre la llevaba de la mano “dándole calor con su mano de la que no la aislaban los guantes suaves”. La recordaba “joven con un ramo de violetas casi siempre en el manguito, con el velillo moteado tras el sombrero”.
A la hora de partir de Madrid, según su propio testimonio, sólo se llevó consigo un comienzo de ensayo sobre San Juan de la Cruz, terminado posteriormente en Morelia (Méjico), la "Ética", de Spinoza, el "Tratado de las tribulaciones", del padre Ribadeneyra y "La subida del Monte Carmelo", de San Juan de la Cruz. Esta última obra ha sido para ella, según sus propias palabras: "Mi estrella polar, mi norte y mediodía, mi aurora más allá del poniente, invulnerable "llama de amor viva".
Si analizamos el contenido de estos textos podemos advertir que MZ es en todo momento fiel y coherente con sus propias ideas.
"Ser hombre es poseer una interioridad inabarcable". (La agonía de Europa)
Ser persona es, por más que uno se busque, no encontrarse el fondo. En esa inmensidad Dios se recrea. (PV)
-"El ser está escondido en lo humano" --había dicho MZ en Una vida verdadera, una verdad viviente-pero está escondido a la manera de un olvido "ya que en el olvido habita el ser... La memoria que es siempre recuerdo, será desgarrada por la aparición del ser que en el olvido se envuelve".
-"Nosotros poseemos la imagen de lo divino --idea en que insiste Agustín--, pero no le alcanzamos; llegamos hasta Él, justamente hasta el lindero donde Él comienza. Todo ser linda con Él y en Él se fundamenta, en Él hunde sus raíces, pero Él sigue siendo siempre y en todo "lo otro". (Al no haber alcanzado a Dios, sólo sabemos de Dios lo que no es).
Como por otra parte nos dice siempre: Lo humano no tiene espacio en sí para abarcar lo divino. Ni para calcularlo, Ni para definirlo. Lo humano sufre y goza lo divino, le sirve de ancla y de depósito, pero se le escapa, es “lo otro”, porque si fuese abordado por la inteligencia ya no sería sobrehumano, ya no sería divino.
-"El hombre necesita un "espacio vital", como dice MZ, y una vez en ese espacio no se siente seguro y añora regresar a la placenta oscura de lo sagrado.
Esta reclamación vocacional de quedarse a solas con lo sagrado, o simplemente de quedarse a solas, es a lo que rehuye el hombre de nuestro tiempo, quizá pensando en lo que ya había advertido Calderón: “El infierno para el hombre es encontrarse a solas consigo mismo”.
-Ah, qué despreciable es el hombre --había escrito Séneca en "Naturales Quaestiones"- si no consigue elevarse por encima de lo humano. A Séneca le va a dedicar MZ todo un ensayo de investigación, muy recomendable para analizar nuestra propia conciencia.
Cristo le fascina entre otras cosas por lo que ella misma refiere con encantamiento: “Le ha entregado el Señor al hombre algo muy suyo, el hacer, el deber de hacer”.
MZ aprende de Séneca el esfuerzo de su vuelo, el modo con qué endurece la vida preparándola para la muerte, pero no hace más que asomarse a esa filosofía de altos vuelos por la sencilla razón de que no tiene destino. En el Cristo, sin embargo, recupera
Y fija el inevitable dolor del hombre amparado en la esperanza. El amor del Cristo, más sentido cuanto más despojado, marca en el alma de MZ una andadura irreversible.
-Por ello con justicia MZ nos habla de un humanismo trascendental. "El hombre padece su propia trascendencia, necesita de la revelación, y no sólo de recibirla, sino de ir revelándose a sí mismo".
Esta revelación la centra especialmente en la Eucaristía. De ella, del pan, de lo humano nos habla de esta manera:
-"Puesto que el pan de veras no es cosa de ir a tomarlo uno mismo y comérselo a solas. Se ha de recibir o se ha de dar. La ley del pan manda que se ofrezca y que se reciba, que se comparta; que se coma junto con los demás, que así se hacen prójimos de verdad. Puesto que el que "los otros" o "los demás" son nuestro prójimo, se siente y se sabe, mejor que nunca cuando con ellos compartimos el pan, el suyo o el propio, que así se hace nuestro. Que el pan no puede ser mío ni de nadie sólo; o es el nuestro, señalando así que es de todos, o no es de nadie, y resulta entonces una usurpación el comerlo. Una usurpación no solamente al otro, sino al pan mismo, a su ser". (Eucaristía) (España sueño y verdad)
No obstante, MZ no está exenta de sufrir las noches, tanto las del alma como las de la vida. Cuando sufre su noche más pronunciada en La Píéce, adonde muere su hermana y en donde sufre una economía de desmayo, una noche en “que la sangre en su huída se lleva la palabra”
MZ piensa que el momento más oscuro y clave de esta crisis es cuando perdemos de vista el último horizonte, que constituye lo divino. “Lo desconocido de Dios es la forma pura en que el hombre en su soledad vive la ausencia: la forma pura de la soledad humana”.
-Para expresar esta noche oscura. MZ cita estos versos de Neruda:
El corazón, pasando un túnel
Oscuro, oscuro, oscuro
Como un naufragio hacia dentro nos morimos,
Como ahogados en el corazón,
Como irnos cayendo desde la piel del alma.
Pero luego acude inevitablemente a San Juan de la Cruz en su “saber no sabiendo toda ciencia trascendiendo”. En el hombre sin fe la noche se ahoga en sí misma, atribulada. En el creyente, aún más en el místico, y todavía mejor en San Juan de la Cruz, las nadas de la noche están pobladas de pájaros y flores, de susurros y músicas, sólo basta una disposición ferviente, un arrojo en la confianza de quien se cree, para que se produzca ese reconocimiento.
No ha cambiado el hombre. No cambió el español ni ha cambiado el paisaje. Ignoro si será bueno o no tanto, pero hace siglos que España vive su ingravidez, su falta de peso, sin convicción profunda en un sistema de convivencia y en esa otra convivencia más difícil que supone identificarse consigo mismo.
Ortega y Gasset destaca que una cosa es la fe y otra las creencias. La fe es un sobrecogimiento que interpela, absorbe y ni siquiera se detiene a calcular las ansias. La fe es un amor a primera vista que nos deja ciegos, sin querer ver más allá de aquel que se desea. Fray Juan reclama que la única medicina para el enamorado está en “la presencia y la figura”; ya que el amor si es inteligente, como debe ser, no admite “más mensajeros, que no saben decirme lo que quiero”. Las creencias, sin embargo, buscan veladamente un provecho.
-Como dice el amigo de la filósofa veleña Joaquín Verdú de Gregorio: “Querría hace resaltar que MZ siempre se consideró creyente y aún más católica, pero cerca de la heterodoxia”.
-Tenemos testimonio notarial de la superación de esta crisis porque en su testamento, otorgado el 8 de mayo de 1989, en la cláusula segunda, MZ se define como católica: “Declara que pertenece a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en cuya fe y doctrina fue educada y en cuyo seno desea morir. Encomienda por ello a sus herederos y legatarios que conforme a su criterio, manden realizar los ritos que según la costumbre sean del caso”.
-MZ el 11 de febrero de 1964 escribe: “Pienso, digo, rezo: Señor mío, ya que me mandas a vivir, haz que para vivir tenga y pueda cumplir tu voluntad”
-"Las cosas son mías cuando son nuestras porque los otros ya están conmigo. Los otros no están solo allende de la frontera de mi yo, sino que están en mí mismo. Aunque esté sólo un hombre -dice Zambrano--, por solo que esté, toda la humanidad vive en él y alienta de una cierta manera".
En la filosofía de MZ apunta una nueva luz, esa luz que ella nos dice que "se curva como sierva" y "al modo de sierva se desliza como agua".
CRISTIANISMO Y POLÍTICA
De la infancia sólo recordamos lo indispensable, lo que con intención selecciona nuestra ternura. Echándola de menos, Jaime Siles la evoca en unos versos preciosos:
Esas palomas grises,
Lentas, quietas, calladas
--que pasan por la vida
Como si no pasaran--,
¿Adónde se nos llevan
Y qué nos arrebatan?,
¿qué liquen de qué luz?.
¿qué jardín de qué infancia?
De MZ sabemos muchas cosas, pero acaso nos basten los detalles más representativos, aquellos que configuran su personalidad, los que nos permiten entender una postura ante la vida. Yo quisiera ofrecerles, con un particular desarrollo, lo que ella misma recuerda:
1-Que nació en la calle del Mendrugo número dos, de Vélez.Málaga.
2-Su Padre: tanto amor y la misma influencia.
3.-La fidelidad y el juicio a una causa política.
4.- Su cristianismo inteligente.
1.- LA CALLE DEL MENDRUGO nº 2. En 1911, (cuando ya esté los Zambrano instalados en Segovia, vivirán en el nº 14 de la calle de La Muerte y de la Vida).
Nacer en una calle así, con ese nombre, puede que sea toda una premonición de pobreza; en María Zambrano fue toda una vida. Teniendo primeramente en cuenta que sus padres eran ambos maestros en aquella España en la que era voz común decir “pasas más hambre que un maestroescuela”, MZ paseó su modestia en la Madrid recién llegada para comenzar su bachillerato, más tarde en Soria.
Cuando es desterrada por la guerra civil del 36 y se instala con su hermana Araceli en París, entonces son ayudadas económicamente por un banquero francés que era, a su vez, marchante de Picasso, gracias al cual precisamente allí la filósofa y el pintor se reconocen.
Sólo un escaso período de cierta holgura diplomática goza María cuando se marcha a Chile al ser nombrado su esposo Alfonso Rdguez. Aldava secretario de la Embajada de España en Chile.
En 1953 se instalan las hermanas Zambrano en Roma, donde pueden sobrevivir gracias a los numerosos artículos que María escribe en cuantos periódicos se lo solicitan. Araceli cae en una profunda depresión y María está sola para todo. Más adelante le van a ayudar económicamente el matrimonio Osborne, con el que haría en otra ocasión un delicioso viaje a Grecia.
El de agosto de 1961 escribe a Reyna y le dice que lleva tres días sin tener qué comer: “Mi situación es desesperada” y más adelante se pregunta: “Reyna, ¿podré vivir con mi hermana?. Vivir alguna vez. Mi salud ya se me resiente y todo termina. No puedo pagar la casa… ni las compras”. La debilidad es tal que llega incluso a desmayarse en plena calle.
-“La vida es atroz. Los que se acercan a pedir limosna le miran a uno con desprecio, pues van mejor trajeados. El lavarse con jabón simplemente es ya casi un lujo y el tomar una vitamina o una aspirina ya no alcanza… Yo he pasado frío”.
En 1973 se instalan en la Píece, en una casa semiabandonada, en la parte francesa del lago Lemán, donde muere Araceli.
Cuando finalmente regresa a España en 1984, se instala en Madrid sin recursos, como siempre, y sólo le redime a medias el premio Príncipe de Asturias y más tarde el Cervantes, que le fue otorgado en vista de que el Nóbel de aquel año se lo concedieron a CJC.
Finalmente, a cambio de una asignación vitalicia, le concede a la Fundación MZ toda su herencia y los derechos de sus obras. Pero ha de morir pobre el 6 de febrero de 1991. Así será fiel del todo a lo que escribió en su libro CLAROS DEL BOSQUE: “Pues que como se nació desnudo, sin desnudez no hay renacer posible”. Curiosamente AM sería profeta de sí mismo al señalar que moriría desnudo de bienes y de cosas, también, como los hijos de la mar.
2.-SU PADRE: TANTO AMOR Y LA MISMA INFLUENCIA
El amor, la obediencia y el delirio que sentía MZ por su padre están compendiados en una magnífica síntesis que hace de su memoria:
Mi padre me cogía en brazos cuando niña hasta llegar al limonero: “Tengo en la mejilla el roce de esa piel rugosa, fresca, perfumada”... Un limonero es también la memoria primera de don Antonio Machado: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero”-
Ortega Muñoz evoca que el levantar a un hijo en brazos es el gesto sagrado del padre. Bien es conocido que el recoger al niño de esa manera el padre era en el Derecho Romano señal de reconocimiento de la paternidad.
Una sensación de sentir al padre y de sentirse hija acompañó a MZ toda la vida: “De las pocas cosas de nuestra casa, ha quedado una foto de mi padre alto, alto y joven, fino y fuerte, en que me sostiene justo a la altura de su frente cuando tenía yo seis meses. Mirarla, remirarla dentro de mí me ha sostenido al borde del abismo, de los abismos a lo largo de tantos años”.
MZ cita a su padre en multitud de ocasiones y reconoce lo mucho que aprendió de él. Pero sobre todo destaca que fue su padre el que le enseñó a mirar, a saber mirar, arte tan difícil, según nos testimonia en la dedicatoria de su primer libro Horizonte del liberalismo.
Parece que MZ no tenía intención de dedicarse a la filosofía. Cuando se decidió, fueron los muchos libros filosóficos de su padre, la multitud de dudas no resueltas de don Blas, su sentimiento de vacío, sus problemas de fe, la amable seriedad de este buen maestro provinciano y, todo junto, el deseo profundo de enseñarle a bien las cosas a su hija, lo que llevó a MZ a dedicarse al noble oficio de filosofar que ella había de adobarla con inmarchitable sensatez y con el sonido dulce de la poesía.
El hombre busca la filosofía como el mejor método para lograr la identidad y superar sus contradicciones. A los que son capaces de conseguirlo llama MZ dichosos en su libro BIENAVENTURADOS. Sólo en la muerte, el hombre reúne su multitud de dispersiones; mientras tanto, buscará denodadamente agrupar en una sola postura el rompecabezas de su alma.
En verdad, tanto la filosofía como la poesía son modos de construir, en una realidad extraña, difícil, un lugar para el hombre. Son palabras de Emilio Rosales. También abunda en lo mismo D. Antonio Machado: “Todo poeta supone una metafísica; acaso cada poeta debería tener la suya… y el poeta tiene el deber de exponerla, por separado, en conceptos claros. La posibilidad de hacerlo distingue al verdadero poeta del mero señorito que compone versos”.
Precisamente el poeta tomará posesión de su cátedra de francés en Segovia el 1 de diciembre de 1919. Pronto establece una estrecha amistad con don Blas Zambrano y juntos fundan la revista Castilla y el periódico Segovia (1919). Ingresa en la Agrupación Socialista Obrera, de la que será durante algún tiempo presidente.
Es tanta la influencia de don Blas a su hija que hasta le impide --era otra época— que se case con quien fue el amor de su vida, su primo Miguel Pizarro, quien precisamente le presentó a FGL. Don Blas interrumpió aquellas relaciones por considerarlas incestuosas. Se conserva un poema del enamorado a quien no pudo ser su esposa:
Dime por qué huyes de mí
Con amor aún en la boca
…
Deja que el mundo dé vueltas,
No te salgas de ti misma.
………..
¡Ay, las cosas sin remedio
Qué malas de contar, niña!
-Es ahora cuando entra en contacto con Unamuno, Ganivet, Azorín, Baroja, Ramiro de Maeztu y los demás integrantes de la generación del 98, de los que su padre tenía una extensa bibliografía en su biblioteca familiar.
3.-La fidelidad y el juicio a una causa política.
En la década del 20 la monarquía estaba sufriendo uno de sus peores momentos. La gran equivocación de Alfonso XIII al aceptar la dictadura del general Primo de Rivera, puso en guardia a los intelectuales que no tardaron en ponerle luz a la decadencia.
En 1929 Unamuno lanza una proclama que no deja indiferentes: “Salvad a España, estudiantes; salvadla de la injusticia, de la ladronería, de la servilidad, y, sobre todo, de la sandez”.
De Unamuno, contaba mucho más tarde MZ a sus amigos, durante su exilio en Hendaya la siguiente anécdota. Solía ir don Miguel todas las tardes hasta la frontera. Se situaba frente a la gendarmería española y, quitándose el sombrero y señalando amenazante con el paragüas, gritaba: “Vuestro gobernante es un cabrón”. Y volviéndose a poner el sombrero y apoyándose en el paragüas retornaba pausadamente hasta su hotel.
Puede que esta proclama fuera la espoleta que MZ necesitaba para dedicarse de lleno a la causa republicana, como compromiso ineludible a España
El compromiso de MZ con el ideal republicano le lleva a ingresar en las filas del partido Acción Republicana, fundado por Manuel Azaña. Con él participará activamente en la campaña electoral de las elecciones municipales de 1931. Pero esa militancia será muy breve, pues se da de baja a raíz de los disturbios callejeros y el incendio de iglesias a mediados del mes de mayo con la pasividad de las autoridades republicanas.
Piensa MZ que la política de aquella primera época republicana ha sido “una política que no consiguió salvar el único valor perenne de la idea liberal: el sentido de respeto a la dignidad espiritual del hombre. “No es un azar, sino un síntoma de la enfermedad de la política presente el que la mayor pasión e incomprensión se hayan puesto en la cuestión religiosa” y expresamente habla de “que se está dando una persecución del sentido católico. La doctrina del manifiesto a este respecto es muy moderna: “El Estado no tiene misión religiosa alguna que cumplir ni misión religiosa alguna que estorbar”.
Conserva y vive siempre las raíces de su espíritu republicano. El 22 de noviembre de 1938 recibe una carta de don AM que enseña como una ofrenda: “Diga usted a su padre, mi querido don Blas, que le recuerdo mucho y siempre para desearle toda suerte de bienandanzas y de felicidades. Dígale que hace unas noches soñé que nos encontrábamos otra vez en Segovia, libre de fascistas y de reaccionarios, como en los buenos tiempos en que él y yo con otros amigos trabajábamos por la futura República. Estábamos al pie del acueducto y su papá, señalando los arcos de piedra, me dijo estas palabras: Vea usted, amigo Machado, cómo conviene amar las cosas grandes y bellas, porque ese acueducto es el único amigo que hoy nos queda en Segovia”.
Pero un espíritu republicano que, si entrara en contradicción con su fe católica, abandonaría de inmediato. Igual le ocurre a otro gran pensador, que llevaba en su cabeza toda la Historia de España: Don Claudio Sánchez-Albornoz.
Frente a la dictadura del capitalismo y del marxismo, MZ se sitúa en rebeldía: “Contra uno y otro bando nos alzamos nosotros… en la defensa de los valores universales del espíritu frente a los materialismos que amenazan destruirlos: el materialismo capitalista que bajo afirmaciones de libertad mantiene una organización caótica y una explotación inicua y al materialismo marxista, que es también explotación”.
-Junto a amigos intelectuales como ella, MZ funda el FRENTE ESPAÑOL y ofrece un manifiesto con un programa provisional que contiene los siguientes puntos: 1.-Todo interés parcial ha de subordinarse al bien común representado en el Estado. 2.-El principio rector de la economía debe ser el bien común y no el lucro individual. 3.-Al Estado nacional competen las materias de interés común nacional. 4.- Exaltación, defensa y propagación de los valores espirituales… Este manifiesto termina con una invitación a la acción: “Les llamamos a una vida militante… La vida de España exige que le consagremos nuestras vidas”.
La España de entonces era una España comprometida. Cada grupo, desde su esquina intelectual, ofrece hombros y compromisos para sacarla de aquel apuro, de aquella sandez de la que hablaba Unamuno. José Antonio Primo de Rivera funda el Movimiento Español Sindicalista y se entrevista con algunos miembros fundadores del Frente Español, entre ellos MZ, en la casa de la marquesa de Yebes. MZ objeta entre otras cosas a José Antonio que “se había rodeado de pistoleros”. Las disensiones dentro del grupo Frente Español y la pretensión de José Antonio de asumir las iniciales F.E. llevaron a MZ a disolver el partido: “Él quería las iniciales de nuestro grupo… y yo me negué que fuera utilizado nuestro nombre, aquella fe nuestra tan pura, tan honda”…
-En 1934 0 35 MZ publica un libro fundamental que titula: Hacia un saber sobre el alma. Viendo lo que veía y sintiendo que la filosofía su lugar de eficacia cuando es filosofía para el hombre, escribe en este libro: “La razón, reforzándose a sí misma, debe aceptar formas de conocimiento que le son ajenas e incluso tradicionalmente hostiles”. Aquí va a sentar las bases de lo que será clave de su pensamiento filosófico: La Razón Vital o la Razón Poética.
-Y en Chile escribe a los poetas chilenos de Madre España: “Para que nazca esa nueva época, ese mundo justo, luminoso e infinitamente humano, se quiebra hoy la tierra amarilla de España, se queman sus finos olivos bajo la metralla, se trastorna su luz y su cielo y vienen abajo las altas torres puestas en pie por voluntas de siglos. Campos de tragedia sus encinares y roquedades, sus empinadas sierras y sus pálidas llanuras. Llorad, sí, poetas hermanos sobre su tierra humeante de pólvora, caliente de sangre”…
En Chile publica tres obras: Los intelectuales en el drama de España, Antología de FGL y Romancero de la guerra española.
MZ regresa a España en junio de 1937. Preguntada a su llegada de por qué volvía cuando la guerra ya estaba perdida, contesta: “Por eso precisamente, por eso”.
En el número 600 de la Avda. 14 de abril, de Barcelona, se traslada a comienzos de 1938. El 29 de octubre allí muere su padre. AM le dedica un capítulo en Hora de España: “Vi a don Blas por última vez en Barcelona, acompañado de su hija --esta MZ que tanto y tan justamente admiramos todos--. Pláceme recordarle así, ¡tan bien acompañado!”
MZ sale de Barcelona el 25 de enero de 1939, el mismo día en que capitulaba la ciudad. Le acompañan su madre y su hermana y sus primos José y Rafael Tomero, que entonces eran niños.
MZ vivió exiliada desde 1939 hasta 1984. Fueron los años más originales y productivos de su vida intelectual.
-“Yo no concibo mi vida sin el exilio que he vivido. El exilio ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida, pero que, una vez que se conoce, es irrenunciable”
Y en El sueño creador escribe: “Creo que el exilio es una dimensión esencial de la vida humana, pero al decirlo me quemo los labios, porque yo querría que no volviese a haber exiliados… que no se conociera el exilio”.
MZ sale para el exilio el 29 de enero de 1939. Aquel momento de atravesar la frontera camino del exilio se le quedó grabado hasta el punto que recordaba hasta el minuto exacto de poner su pie en tierra francesa: “Alguien preguntó qué hora es: Las dos y veinte”. Era un día lluvioso y frío. MZ iba en un Fiat negro que días antes había llevado a Manuel Azaña hasta la frontera. En él iban su hermana Araceli y su compañero Manuel Muñoz, hasta entonces Director General de Seguridad, y la madre de ambas hermanas Zambrano. En un coche distinto viajaba la mujer de Manuel Muñoz y sus hijos. Al aproximarse a la frontera MZ reconoció entre la multitud a AM a quien sostenía su madre, pues se encontraba muy enfermo. MZ bajó el coche y le invitó a subir, pero AM no aceptó porque decía que su lugar estaba con el pueblo. MZ le acompañó también a pie a cruzar la frontera. Pasaron ésta en fila india. Delante de ella un hombre llevaba a sus hombros un cordero. Ella lo cuenta así: “Al salir de España en el año 1939 (…) tuvimos que pasar la frontera de Francia uno a uno. Y el hombre que me precedía llevaba a la espalda un cordero del que me llegaba su aliento y que por un instante, de esos indelebles, de esos que valen para siempre, por toda una eternidad, me miró. Y yo le miré. Nos miramos el cordero y yo (…). Y yo me decía y hasta creo que llegué a decírselo a media voz a algún amigo (…) que yo no volvería a España sino detrás de aquel cordero. Y luego he vuelto. Y el cordero no estaba esperándome al pie del avión (…) Y cuando he visto las imágenes que me sacaron los fotógrafos que aguardaban, tan conmovedoras, tan blancas, tan puras, entonces vi que el cordero era yo…”
-En la Habana MZ se niega a la invitación de Chacón y Calvo que le ofrece un ciclo de conferencias sobre Ortega porque “ha llegado hasta mí la posición franquista de Ortega y ya es algo muy por encima de mis fuerzas el hablar sobre él… Cuando no se entiende lo que se ha admirado y querido, lo único es callar… y tal vez esperar todavía”.
-MZ era consciente de lo mucho que le separaba ideológicamente de su maestro Ortega. Éste era epígono de un ciclo de la filosofía superado, la Filosofía racionalista; ella, por el contrario, pertenece a un nuevo paradigma. Pero pese a su distanciamiento ideológico, ella sintió y manifestó siempre un gran aprecio y amor a su maestro.
4. Su Cristianismo inteligente
MZ había observado en la sociedad de su tiempo lo mismo a lo que nosotros podríamos concluir en nuestra época:”el hombre de nuestros días es un ser disperso, extrovertido, alienado y por ello mismo un ser sin sentido, un ser angustiado”. Y que al hombre de su época --sigue coincidiendo el paralelo con la nuestra—le sucede algo parecido al comentario de Balmes sobre Descartes cuando pretende hacer una filosofía sólo de lo comprobable. Dice Balmes: el defecto de Descartes fue que, deseoso de fundar una filosofía sobre nociones claras, se paraba en lo que veía claro y decía: “no hay más”, en lugar de decir: “no veo más”.
-"Suele caracterizarse nuestra época como irreligiosa. Más acertado sería descubrir las religiones que la pueblan clandestinamente... Pasamos por un momento de dioses extraños, que en vez de mostrar su rostro lo ocultan y desfiguran. Oscuras religiones y dioses, que no osan mostrarse, que necesitan de toda la debilidad de la conciencia actual para vivir".
MZ estaba convencida de que la búsqueda de la verdad no puede realizarse con una sola facultad, esto sería empequeñecer y empobrecer la eficacia de nuestro conocimiento, sino que ha de ponerse en juego el hombre entero con todos sus posibles órganos de comunicación.
A esto es a lo que llama MZ "la razón poética". "Ya así --nos dice-este nuevo saber será poético, filosófico e histórico. Estará de nuevo sumergido en la vida y quien sabe si haciéndonos posible liberarnos también de ella".
MZ heredó de su madre un profundo sentido religioso y libre: “porque, aunque mi madre era una ferviente católica practicante, era también un ser libre, porque era inteligente”.
A doña Araceli la evoca como “esa andaluza recóndita, lejana, callada, que cuando hablaba decía algo que venía de muy lejos, de una inteligencia muy lejana”… Llega a decir que tenía “algo de infalible”.
Su madre la llevaba de la mano “dándole calor con su mano de la que no la aislaban los guantes suaves”. La recordaba “joven con un ramo de violetas casi siempre en el manguito, con el velillo moteado tras el sombrero”.
A la hora de partir de Madrid, según su propio testimonio, sólo se llevó consigo un comienzo de ensayo sobre San Juan de la Cruz, terminado posteriormente en Morelia (Méjico), la "Ética", de Spinoza, el "Tratado de las tribulaciones", del padre Ribadeneyra y "La subida del Monte Carmelo", de San Juan de la Cruz. Esta última obra ha sido para ella, según sus propias palabras: "Mi estrella polar, mi norte y mediodía, mi aurora más allá del poniente, invulnerable "llama de amor viva".
Si analizamos el contenido de estos textos podemos advertir que MZ es en todo momento fiel y coherente con sus propias ideas.
"Ser hombre es poseer una interioridad inabarcable". (La agonía de Europa)
Ser persona es, por más que uno se busque, no encontrarse el fondo. En esa inmensidad Dios se recrea. (PV)
-"El ser está escondido en lo humano" --había dicho MZ en Una vida verdadera, una verdad viviente-pero está escondido a la manera de un olvido "ya que en el olvido habita el ser... La memoria que es siempre recuerdo, será desgarrada por la aparición del ser que en el olvido se envuelve".
-"Nosotros poseemos la imagen de lo divino --idea en que insiste Agustín--, pero no le alcanzamos; llegamos hasta Él, justamente hasta el lindero donde Él comienza. Todo ser linda con Él y en Él se fundamenta, en Él hunde sus raíces, pero Él sigue siendo siempre y en todo "lo otro". (Al no haber alcanzado a Dios, sólo sabemos de Dios lo que no es).
Como por otra parte nos dice siempre: Lo humano no tiene espacio en sí para abarcar lo divino. Ni para calcularlo, Ni para definirlo. Lo humano sufre y goza lo divino, le sirve de ancla y de depósito, pero se le escapa, es “lo otro”, porque si fuese abordado por la inteligencia ya no sería sobrehumano, ya no sería divino.
-"El hombre necesita un "espacio vital", como dice MZ, y una vez en ese espacio no se siente seguro y añora regresar a la placenta oscura de lo sagrado.
Esta reclamación vocacional de quedarse a solas con lo sagrado, o simplemente de quedarse a solas, es a lo que rehuye el hombre de nuestro tiempo, quizá pensando en lo que ya había advertido Calderón: “El infierno para el hombre es encontrarse a solas consigo mismo”.
-Ah, qué despreciable es el hombre --había escrito Séneca en "Naturales Quaestiones"- si no consigue elevarse por encima de lo humano. A Séneca le va a dedicar MZ todo un ensayo de investigación, muy recomendable para analizar nuestra propia conciencia.
Cristo le fascina entre otras cosas por lo que ella misma refiere con encantamiento: “Le ha entregado el Señor al hombre algo muy suyo, el hacer, el deber de hacer”.
MZ aprende de Séneca el esfuerzo de su vuelo, el modo con qué endurece la vida preparándola para la muerte, pero no hace más que asomarse a esa filosofía de altos vuelos por la sencilla razón de que no tiene destino. En el Cristo, sin embargo, recupera
Y fija el inevitable dolor del hombre amparado en la esperanza. El amor del Cristo, más sentido cuanto más despojado, marca en el alma de MZ una andadura irreversible.
-Por ello con justicia MZ nos habla de un humanismo trascendental. "El hombre padece su propia trascendencia, necesita de la revelación, y no sólo de recibirla, sino de ir revelándose a sí mismo".
Esta revelación la centra especialmente en la Eucaristía. De ella, del pan, de lo humano nos habla de esta manera:
-"Puesto que el pan de veras no es cosa de ir a tomarlo uno mismo y comérselo a solas. Se ha de recibir o se ha de dar. La ley del pan manda que se ofrezca y que se reciba, que se comparta; que se coma junto con los demás, que así se hacen prójimos de verdad. Puesto que el que "los otros" o "los demás" son nuestro prójimo, se siente y se sabe, mejor que nunca cuando con ellos compartimos el pan, el suyo o el propio, que así se hace nuestro. Que el pan no puede ser mío ni de nadie sólo; o es el nuestro, señalando así que es de todos, o no es de nadie, y resulta entonces una usurpación el comerlo. Una usurpación no solamente al otro, sino al pan mismo, a su ser". (Eucaristía) (España sueño y verdad)
No obstante, MZ no está exenta de sufrir las noches, tanto las del alma como las de la vida. Cuando sufre su noche más pronunciada en La Píéce, adonde muere su hermana y en donde sufre una economía de desmayo, una noche en “que la sangre en su huída se lleva la palabra”
MZ piensa que el momento más oscuro y clave de esta crisis es cuando perdemos de vista el último horizonte, que constituye lo divino. “Lo desconocido de Dios es la forma pura en que el hombre en su soledad vive la ausencia: la forma pura de la soledad humana”.
-Para expresar esta noche oscura. MZ cita estos versos de Neruda:
El corazón, pasando un túnel
Oscuro, oscuro, oscuro
Como un naufragio hacia dentro nos morimos,
Como ahogados en el corazón,
Como irnos cayendo desde la piel del alma.
Pero luego acude inevitablemente a San Juan de la Cruz en su “saber no sabiendo toda ciencia trascendiendo”. En el hombre sin fe la noche se ahoga en sí misma, atribulada. En el creyente, aún más en el místico, y todavía mejor en San Juan de la Cruz, las nadas de la noche están pobladas de pájaros y flores, de susurros y músicas, sólo basta una disposición ferviente, un arrojo en la confianza de quien se cree, para que se produzca ese reconocimiento.
No ha cambiado el hombre. No cambió el español ni ha cambiado el paisaje. Ignoro si será bueno o no tanto, pero hace siglos que España vive su ingravidez, su falta de peso, sin convicción profunda en un sistema de convivencia y en esa otra convivencia más difícil que supone identificarse consigo mismo.
Ortega y Gasset destaca que una cosa es la fe y otra las creencias. La fe es un sobrecogimiento que interpela, absorbe y ni siquiera se detiene a calcular las ansias. La fe es un amor a primera vista que nos deja ciegos, sin querer ver más allá de aquel que se desea. Fray Juan reclama que la única medicina para el enamorado está en “la presencia y la figura”; ya que el amor si es inteligente, como debe ser, no admite “más mensajeros, que no saben decirme lo que quiero”. Las creencias, sin embargo, buscan veladamente un provecho.
-Como dice el amigo de la filósofa veleña Joaquín Verdú de Gregorio: “Querría hace resaltar que MZ siempre se consideró creyente y aún más católica, pero cerca de la heterodoxia”.
-Tenemos testimonio notarial de la superación de esta crisis porque en su testamento, otorgado el 8 de mayo de 1989, en la cláusula segunda, MZ se define como católica: “Declara que pertenece a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en cuya fe y doctrina fue educada y en cuyo seno desea morir. Encomienda por ello a sus herederos y legatarios que conforme a su criterio, manden realizar los ritos que según la costumbre sean del caso”.
-MZ el 11 de febrero de 1964 escribe: “Pienso, digo, rezo: Señor mío, ya que me mandas a vivir, haz que para vivir tenga y pueda cumplir tu voluntad”
-"Las cosas son mías cuando son nuestras porque los otros ya están conmigo. Los otros no están solo allende de la frontera de mi yo, sino que están en mí mismo. Aunque esté sólo un hombre -dice Zambrano--, por solo que esté, toda la humanidad vive en él y alienta de una cierta manera".
En la filosofía de MZ apunta una nueva luz, esa luz que ella nos dice que "se curva como sierva" y "al modo de sierva se desliza como agua".