20 diciembre 2009
DOMINGO IV DE ADVIENTO. Salmo 79 ; Lucas 1, 39-45

VEN A SALVARNOS
El salmo 79 con que hoy nos ilustra la liturgia del cuarto domingo de adviento: "Despierta tu poder y ven a salvarnos", es un ruego a Dios para que venga en ayuda cuando humanamente ya no se puede hacer otra cosa. Sin embargo, yo creo que aún no se quemaron todas las posibilidades y que Dios vendrá con todo su poder sólo cuando no haya más remedio.
Esta semana se ha aprobado en el Congreso de los Diputados la temida ley del aborto. Ellos son altos y nosotros pequeños; nos quieren llevar de la mano, pero nosotros seguimos mirando con asombro una torpeza legislada que costará la vida "legalmente" a cientos de miles de nuestros hijos... No pretendo aquí demostrar una vez más lo obvio. Pero en un país donde es delito quebrar los huevos de las águilas, no deja de ser surrealista que se proteja el asesinato de los niños... "Ven a salvarnos", porque no se trata de que creamos o no en Jesucristo, de que seamos o no fieles a una religión, se trata de justificar con excusas vanas la muerte, contra el paredón de los vientres, de los hijos que ya han nacido a la vida dentro de las madres.
Ven a salvarnos, Señor, y no tardes.
Una de las lecciones más hermosas que nos deja San Lucas de la infancia de Jesús, es la Visitación de la Virgen a su prima. Seguramente el paisaje que hubo de recorrer María no estaba cuajado de flores ni de soles, como en la fotografía, más bien estaría lleno de riesgos y montañas. Aun así, la Virgen se encamina a casa de Isabel únicamente para darle un beso y abrazarla por el milagro.
Muchas veces referimos que nuestra vida está llena de soledades, cada uno en su montaña o en su altura incomunicada. Recelamos de decir lo que nos sucede en lo íntimo por desconfiar en el uso que se puede hacer de nuestras confidencias. Es cierto que casi nunca tenemos a alguien cerca al que se le pueda abrir el corazón, y seguimos jugando al escondite con nosotros mismos aguardando la visita de quien pueda estremecernos de gozo, de quien podamos fiarnos abiertamente.
Jesús nace para ser el amigo. Con Él siempre tendrá sonidos la soledad y será más valle la altura. Con la Navidad nos visita el Sol que nace de lo alto para quitar las sombras de los enfermos, de los parados, de los desprotegidos. Aunque támbién´, una visita nuestra de vez en cuando a "los lejanos", hará más soportable la espera y la esperanza.
¡Feliz Navidad a todos!
